Estás enraizado en un género (o una serie). Ese núcleo inquebrantable es tu encanto, pero con una sola puerta abierta te pierdes tu próximo favorito. Prueba un género nuevo una vez al año.
Un jugador en vivo que sigue los estrenos de la temporada, siempre en el centro del hype. El olfato para tendencias es tu arma, pero excava un clásico viejo y lo actual se ve más hondo.
Lo lindo y acogedor gana. El healing y el moe son tu combustible. Ese gusto cálido tranquiliza a los demás, pero un título oscuro y pesado de vez en cuando te da músculo de gusto.
Un espectador relajado y equilibrado: si es divertido, basta; el análisis, paso. Esa ligereza es por qué duras. Profundiza en una sola serie alguna vez y encontrarás la definitiva.